Como Fundación “María en el Camino”, por tercer año consecutivo acompañamos todos los viernes, de abril a diciembre, a un grupo de niños del Campamento de migrantes de San Felipe, Chile. El pasado 19 de diciembre celebramos con ellos la Navidad.
Fue una fiesta alegre en que alrededor de 50 niños, jugaron, bailaron, pintaron, comieron, cantaron y también rezaron en torno al pesebre para terminar recibiendo de unos hermosos regalos.
Y todo gracias a una fantástica red de apoyo, parroquias, colegios, pastorales, organizaciones sociales y municipales como también personas que colaboraron todo el año con el “Acompañamiento” a los niños.
En la celebración fue muy importante la participación de la Pastoral Social del Colegio Sta. Juana. Cuarenta alumnas guiadas por la Hna. Marisol organizaron con cariño y creatividad muchas actividades de entretención, además prepararon con entusiasmo y profundidad una linda liturgia formando el Pesebre. También destacamos la misión de la Parroquia “Sta. Gemita” de Santiago, en la que, todos los años, sus feligreses se organizan para hacer un regalo de navidad, nuevo y personalizado, a numerosos grupos de niños vulnerables, entre esos a nuestros niños.
El trabajo que realizamos nos permite experimentar de cerca la realidad de los migrantes en un campamento. Por eso nos preocupa la orden de desalojo del campamento para el próximo año. Nos inquieta la situación principalmente de los niños. Ellos no deciden migrar, dependen de las decisiones de sus padres.
También nos inquieta el aumento del rechazo a los migrantes en nuestro país. Conocemos a un gran porcentaje de migrantes, que aportan a Chile desde sus profesiones, con su trabajo en la agricultura, con su esfuerzo por surgir.
Hoy nos sentimos identificados con la carta de la Conferencia Episcopal de Chile dirigida a nuestro presidente electo que en uno de sus párrafos dice:
“Como pastores de la Iglesia Católica que peregrina en Chile, reafirmamos nuestra vocación de contribuir al bien común desde la misión que el Evangelio nos confía. Queremos seguir siendo testigos de esperanza, cercanos especialmente a quienes viven pobreza, exclusión o sufrimiento. Nos preocupa la creciente denigración de migrantes y personas vulneradas, y reiteramos nuestro compromiso por la vida, la dignidad humana y la protección de los más débiles, recordando las palabras del papa León XIV en su exhortación apostólica Dilexi te: “en el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes”.
Confiamos a Dios y a la Mater la situación de nuestros hermanos migrantes y especialmente la de los niños a quienes acompañamos.
Eliana Calle Araya
Presidenta
Fundación María en el Camino